Inteligencia emocional, una combinación perfecta 


Siempre hemos oído decir que el Cociente intelectual (IQ) es un buen indicador para saber si una persona será exitosa en la vida. Decían que la puntuación del test de inteligencia, podría establecer una relación fuerte con el desempeño académico y el éxito profesional. Esto no es en sí incorrecto, pero nos ofrece una imagen incompleta de la realidad. 


De hecho, los investigadores en el campo de la psicología empezaron a detectar que las capacidades y habilidades necesarias para tener éxito en la vida eran otras que iban más allá del uso de la lógica y la racionalidad, y estas capacidades no eran evaluables mediante ningún test de inteligencia.  


No en vano el ser humano es una especie altamente social, por lo que disponemos de una rica faceta emocional que expresa nuestros estados internos de diversas maneras y nos hace capaces de conectar con ellos. 


Entonces, ¿Qué es la inteligencia emocional? 


Esta se define como la capacidad del individuo para identificar su propio estado emocional y gestionarlo de forma adecuada. Dicha habilidad repercute de forma muy positiva sobre las personas que la poseen, pues les permite entender y controlar sus impulsos, facilitando así las relaciones comunicativas con los demás. 


Gracias a este tipo de inteligencia los seres humanos podemos llegar a: 

  1. Tomar conciencia de nuestras propias emociones. 
  2. Comprender los sentimientos de las demás personas. 
  3. Tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo. 
  4. Acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo. 
  5. Adoptar una actitud empática y social que nos brindara mayores posibilidades de desarrollo personal. 

Si pensamos bien en la trascendencia de nuestras emociones, en nuestra vida diaria nos daremos cuenta rápidamente que son muchas las ocasiones en que éstas influyen decisivamente en nuestra vida, aunque no nos demos cuenta. Por ejemplo: ¿Elegí a mi pareja porque era objetivamente la mejor opción? Gran parte de nuestras decisiones son influenciadas en mayor o menor grado por las emociones. 


Cabe resaltar, que no existen emociones positivas ni negativas, simplemente existen emociones como consecuencia de la respuesta de la persona ante una situación. Aunque sí que es cierto, que determinadas emociones son más útiles que otras y por consecuencia traen un beneficio al individuo mientras que algunas en cambio, no.  

 

La inteligencia emocional implica una serie de características, tales como: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, poder ser capaces de controlar los impulsos, ser capaces de gratificarnos, regular nuestros propios estados de ánimo, evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales, la capacidad de empatizar, así como la de confiar en los demás. 


Según el autor Daniel Goleman, experto en esta área, la inteligencia emocional se puede organizar en torno a cinco capacidades distintas: 

  • Conocer emociones y sentimientos: las personas que tienen mayor certeza de sus emociones suelen dirigir mejor su vida ya que tienen un conocimiento seguro de cuáles son sus sentimientos reales 
  • Aprender a manejarlas: la conciencia de uno mismo es una habilidad básica que nos permite controlar nuestros sentimientos 
  • Aprender a crear motivaciones propias: el control de la vida emocional resulta esencial para mantener la motivación 
  • Aprender a reconocerlas en los demás: las personas que tienen empatía suelen sintonizar con lo que necesitan los demás 
  • Aprender a gestionar las relaciones: las personas que sobresalen en este tipo de habilidades suelen ser personas que tienen éxito en las relaciones sociales 

La capacidad de percibir, valorar y expresar emociones, propias y ajenas, reflejada en el concepto de Inteligencia Emocional tiene un alto impacto en los logros personales y profesionales. 


La satisfacción en la vida esta correlacionada con el nivel de IE. Si una persona con alta IE es capaz de comprender sus propias emociones y las de los demás, y aprovechar este conocimiento para mejorar sus conductas y actitudes, debería poder lidiar mejor con las emociones generadas desde su interior y alcanzar mayor satisfacción en su vida. 

En conclusión, la Inteligencia Emocional está vinculada a todo, desde la toma la toma de decisiones hasta llegar a facilitar nuestras relaciones interpersonales.   



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